Vida y sexualidad, todo está relacionado

Para los seres vivos, una de sus funciones vitales más importantes para su existencia es sin duda la reproducción, que hace que las especies no sólo perduren, sino que además vayan evolucionando. En la gran mayoría de ellas, es la unión de dos sexos, masculino y femenino, lo que produce que todo esto se realice, así que no puede haber nada más natural que la sexualidad, que hace que la vida continúe con más vida.

La especie humana es una de las pocas cuya sexualidad no tiene solamente un fin reproductivo, sino que es una forma de contacto entre los individuos, y se usa como un medio para relacionarse y además buscar placer, en pareja o a solas, eso ya a gusto del consumidor. Como digo, no la única, pues ya se sabe que ciertas especies de primates mantiene relaciones sexuales con fines también lúdicos; aunque por supuesto no lo usan como una manera de mantener una relación: es, como se diría comúnmente, un “aquí te pillo, aquí te mato”.

Aparte, el sexo entre los seres humanos se vuelve una relación muy compleja, que necesita de varios factores favorables y que confluyan en el momento y lugar precisos para que sea realmente satisfactoria, sobre todo si es un encuentro en pareja. Para empezar, sabemos que no todas estas relaciones tienen que ser heterosexuales: las lesbianas xxx y los gays, el llamado colectivo homosexual, sienten atracción por individuos del mismo sexo; ahí se ve claramente que la reproducción no tiene nada que ver en estos encuentros, así que claramente el hacer el amor es claramente una cosa muy distinta a multiplicarse. Aunque es un medio para ello, no tiene por qué ser el fin.

Para más inri, a nosotros los humanos nos excitan los detalles más nimios e improbables que se nos pueden ocurrir, aunque gracias a eso, como se suele decir, siempre hay un roto para un descosido: vamos, que es casi imposible no encontrar a alguien con el que, al menos, se pueda pasar un buen rato disfrutando de la sexualidad. Por ejemplo, a nosotros los hombres heterosexuales nos gustan los tipos de mujer más variopintos, y nada tiene que ver si nuestras elegidas en cuestión son gordas culonas, viejas tetonas o jovencitas delgadas; aunque hay rasgos de belleza que parecen ser de gusto universal, no hay que confiarse, y a veces la atracción no tiene que ver con nada físico, sino, como dicen por ahí, con pura y simple química entre dos personas.

De cualquier forma, tampoco hay que quebrarse demasiado la cabeza a la hora de simplemente gozar del sexo; aunque eso sí, para unirse al espíritu del blog y hacerlo de forma “bio“, es decir, con el máximo respeto a nuestro entorno, es mejor hacerlo siempre de forma responsable, usando los métodos anticonceptivos apropiados y cumpliendo las normas de higiene que merece el momento. Después de eso… nada más dejarse llevar.

Engánchate a todo lo que sea “bio”

La palabra bio proviene del griego, y significa vida, o relacionado con los seres vivos. Apostaría a que ese antiguo pueblo no tenía idea en esos momentos de lo dimensión que llegaría a alcanzar ese vocablo, y de lo importante que sería como prefijo más de veinte siglos después de su hegemonía.

Lo que en la antigüedad  era una simple palabra más, hoy en día es parte de otras relacionadas con la ciencia, la medicina, las ciencias sociales y hasta el medio ambiente. Y además, siempre que la usamos es de forma positiva, relacionado con todo lo que hace a las personas y su existencia mucho más feliz, e incidimos mucho en que es algo positivo y que hay que preservar a toda costa para estar en paz con nosotros y con todos los demás.

La biología, la bioquímica, la biofísica, la biodinámica… todo esto se relaciona entre sí gracias a ese pequeño prefijo de tres sílabas, y por supuesto, todo tiene que ver con los seres vivos y su existencia. Pero a estas alturas, bío se ha convertido en una palabra con significado propio, y que hace referencia a la vida, sí, pero saludable y respetuosa con el medio ambiente: como digo, una forma de que nuestra vida y la de todos los que nos rodean se vea mejorada, y además, de la forma más natural posible.

¿Alguna idea para que esto siga así? Por supuesto, todos intentamos llevar una vida equilibrada, o al menos de boca para afuera, porque somos conscientes de que no siempre somos capaces de conseguirlo. Nos gusta pensar que nos va lo ecológico, que preservamos la vida de cualquier ser por encima de todo, que nuestra alimentación es variada y que nos gustan los productos naturales… pero en la práctica nos relajamos, a pesar de sabe que seguimos un camino equivocado en estas ocasiones. Sin embargo, la rutina en la que nos vemos inmersos, la prisa con la que en muchas ocasiones hemos de hacer las cosas, o el poco tiempo libre que en realidad tenemos nos hacen ser un poco dejados en ese aspecto. ¿Me ayudaréis a que todo esto no sea así?

Lo primero es buscar un momento cada día para reflexionar, pensar en qué estamos fallando o qué no estamos haciendo bien, o quizá qué podríamos hacer mejor. Seguro que tenemos algunas carencias, todos las tenemos, quizá por desconocimiento o por dejadez, pero también es seguro que podemos redimirnos sólo introduciendo pequeños cambios en nuestra rutina diaria. Lo importante es, como dice el título de este post, es “engancharnos” a todo lo que signifique vida… la buena vida, se entiende.

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